domingo, 8 de mayo de 2011
AL BERTO : Una existencia de papel (Pre-Textos,1993.edición bilingüe)
Empezamos por los hechos cínicos : "Una existencia de papel" es un libro muy difícil de encontrar. Lo de siempre : agotado, inexistente, espere-a-ver-que-lo-mire-en-el-catálogo. Y es una pena porque a no ser que ya conozcas algo de Al Berto por algún otro lado y te guste o que seas muy burro/a ( mi caso ) tanto lío disuade bastante. El portugués se conoce relativamente poco en España (según parece como mucha de la poesía portuguesa en general, cumpliendo con aquello de "lo que más cerca está es lo más difícil de ver"). Sea como sea finalmente, y después de varias críticas favorables, ya por pura curiosidad he conseguido encontrarlo en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Valencia ( sigo sin entender por qué lo tienen tan bien (o mal) escondido ).
Ahora bien, después de una lectura pendular, de atrás para delante y al revés, he de decir que entiendo perfectamente por qué no gusta a todos: tiene un tono algo cargante, incluso deprimente en alguna ocasión y la lectura se hace bastante pesadita. Está dividio en cinco partes, independientes pero unidas : Ermitorio, Los días sin nadie, Mi único amigo, Vigilias y Regreso a las historias sencillas.No sorprende mucho en los temas : vejez, enfermedad y muerte y amor en la vejez, enfermedad y muerte aunque si fijamos los límites aquí tendríamos que deshacernos de mucha poesía muy válida, al fin y al cabo poco hay que inventar sobre los temas disponibles para ser poetizados. El tema de la poesía, de la escritura y la figura del escritor también aparecen aquí y allá como cierto guiño autobiográfico que no llegas a asegurar del todo. Sin embargo, y visto que se forma la impresión de que el poemario no me ha gustado he de decir lo contrario. Tiene algo bastante particular la forma de escribir de Al Berto, consigue adaptar esa estructura tan complicada ausente de mayúsculas y signos de puntuación de tal forma que el poema entra con facilidad, no he encontrado ninguna dificultad ni para captar el significado ni me he encontrado confundida por los encabalgamientos (datos muy básicos pero que sin embargo es absurdo dejar de notar). Cierto es que sus poemas (al menos los de este poemario) pesan mucho, al leerlos te produce la sensación de estar cargando con una losa en vez de con un libro pero no se frenan, fluyen de una forma muy amable. Utiliza un tono un tanto solemente pero acompañado de un vocabulario adecuado e imagenes tan cotidiantas como sorprendentes y los poemas invitan a leerlos una y otra vez porque siempre te dejan al borde de comprenderlos sin llegar a ser demasiado crípticos algo que personalmente valoro mucho. Aparte de eso sorprendentemente consigue transmitir una tímida ternura, algo de melancolía casi infantil que resulta aún más eficaz en contraste con la aparente rigidez en el tono. Sólo aparente pero la apariencia desaparece con una lectura más detenida.
A pesar de todo creo que Una existencia de papel es un libro excelente en cuanto a su calidad y profundidad, que despegue o no ya depende de los gustos personales de cada lector. En mi caso sí ha conseguido calar en algunas ocasiones aunque dudaría en colocarlo entre mis favoritos.Pienso sin embargo que es un poemario tan curioso como recomendable ya que de alguna manera consigue sobresalir entre la poesia actual, el estilo del poeta se siente, y la intención también (algo muy a tener en cuenta con tanta "cosa extraña" suelta últimamente) y os invitaría a experimentar por vuestra cuenta. Y a compartirlo claro.
(de mi único amigo)
2
admirar tus insomnios
con el paciente crepúsculo de la edad
despertar fuera del cuerpo olvidar la mirada
sobre el pelaje rubicán de los animales beber
el fulgor de las estrellas en el esplendor del alba
nombrarte
para comenzar de nuevo juntos la vida toda
enseñarte el secreto de los alquímicos minerales
provocarte un poco de culpa
en el inmaduro paisaje del corazón
ésta es la travesía que te propongo
amanecer sin que queramos poseer el mundo
y en el rocío de la noche saciar el deseo aplazado
respirar la música inaudible de las galaxias
sentir el titilar del agua en el miedo de la boca
el amor
debe ser esta persecución de sombras
esta cabeza de mármol mutilada
o este desierto
donde el recelo de perderte permanece oculto
en la suciedad antigua de los días
5
ven conmigo
a ver las pirámides fantásticas del viento
en el interior luminoso de la tierra encontrarás
el secreto de cuarzo para descubrir el tiempo
en donde contemplamos la dulzura leonada de las
[cerezas
iremos hacia donde los restos de vida no despierten
el dolor del inmerso árbol la sombra
de los cabellos cargados de polen y de astros
creceremos a la par con el dragón
el súbito relámpago de los frutos madurando
iluminará por un instante las aguas del jardín
y el romero perfumará los pasos noctámbulos
desde hace tiempo presos en el barro
donde el rostro se transforma y muere
y ya no nos pertenece
ven conmigo
a practicar ese arte inmemorial de quien espera
no se sabe qué junto a la ventana
me encojo
como si cerrase un cajón para siempre
o caminase por donde cayó un pañuelo
pero levanto los ojos
cuando el verano entra en el cuarto y descubre
esta humilde existencia de papel
ven conmigo
las palabras nada pueden revelar
las he olvidado casi todas donde vislumbro un fuego
dando fuego al cuerpo más cercano al mío
(de regreso a las historias sencillas)
6
te emborrachabas
en la travesía de aquel verano bebías mucho vino
en el vértigo de fogosos cuerpos poco sabías
acerca de los celos y de la traición
confiabas demasiado en ti eras alto y delgado
nunca habías traficado armas en Harrar
tenías el pecho cansado el andar lento
y jamás habías pernoctado bajo el cielo de Alejandría
escucha
a partir de hoy te abandono para siempre
al silencio de quien escribe versos
en Portugal
tienes treinta y siete años como Rimbaud
tal vez sea el tiempo de empezar a morir
domingo, 20 de marzo de 2011
WISLAWA SZYMBORSKA : Aquí. (Bartelby Editores, 2009)
Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano en una edición bilingüe, eso que se lleva tanto ahora. Queda bastante bonito ver el original a la izquierda y más si puedes entender poco o nada de lo que dice. Mis conocimientos rutinarios del polaco sólo me llegan para decir que la traducción es bastante solvente aunque (todo hay que decirlo) Szymborska es la que mejor se lleva con las traducciones, es la que menos pierde, la que mas reparte aquí y allá para que, incluso en una lengua completamente diferente del polaco, no suene a "cosa rehecha" y eso ya es decir.
"Aquí" es el último poemario de la polaca que nos ha llegado hasta las tierras españolas y si una ha leído cualquier poemario anterior sabe que es una apuesta segura (confirmado por la imposibilidad de encontrar "Paisaje con grano de arena" en ninguna libreria algo que, dicho sea de paso, habría que revisar igual que en el caso de Brodsky).
Lo primero que supe de Szymborksa (hace poco más de un año) fue que era una señora ,de una edad muy respetable y un Nobel que en su caso resulta hasta tierno, que seguía viviendo en Cracovia y si a alguien se le ocurría dejarse caer por allí no tenía ningún inconveniente en recibirlo/la con una única condición : no hablar de poesía. Quizá esta sea la mejor descripción para su poesía : nada de poesía. Hasta ahora, después de numerosos asaltos a la biblioteca y liberias varias, no he podido encontrar a una poeta que gustara tanto y entre tantos. Algo hay en ella si igual se rinden a sus pies los revolucionarios alternativos que los conservadores amantes de sonetos perfectamente repeinados. Tiene en su forma de escribir un matiz de inocencia, esa que aporta la sabiduría, y absolutamente nada de prepotencia. Incluso en traducción tiene un lenguaje propio, compuesto de palabras con las que convivimos fuera de poemarios, palabras que sin embargo dota de un nuevo significado y una ternura especial.
Cuando lees a Szymborska te da la sensación de que, sinceramente, lo único que pretende es escribir. Ni intentar algo extraño, ni resucitar a los muertos (incluso cuando menciona a alguno lo hace con cierta sencillez amable), ni superar a los vivos. Sólo llegar, donde sea. Y funciona, cada poema es distinto, de hecho quizá así sería una hipotética conversación con ella delante de una taza de té en Cracovia. Nada de poesía, sólo un mundo que se crea solo.
Poco más se puede decir sin estropear la primera (o segunda impresión), ella se defiende solita y además muy bien.
AQUÍ
No sé cómo en otras partes
per aquí en la Tierra hay bastante de todo.
Aquí se fabrican sillas y tristezas,
tijeras, violines, ternura, transistores,
diques, bromas, tazas.
Puede que en otro sitio haya más de todo,
pero por algún motivo no hay pinturas,
cinescopios, empanadillas, pañuelos para las lágrimas.
Aquí hay un sinfín de lugares con sus alrededores.
Algunos te pueden gustar especialmente,
puedes llamarlos a tu manera,
y librarlos del mal.
Puede que en otro sitio haya lugares así,
aunque nadie los encuentra bonitos.
Quizá como en ningún sitio, o en pocos sitios,
aquí tengas un torso separado
y con él los instrumentos necesarios
para añadir los propios a los niños de otros.
Y además brazos, piernas y una cabeza sorprendida.
La ignorancia tiene aquí mucho trabajo,
todo el tiempo cuenta, compara, mide,
saca de ello conclusiones y raíces cuadradas.
Ya, ya sé lo que estás pensando.
Aquí no hay nada duradero,
porque desde siempre hasta siempre está en manos de
[los elementos.
Pero date cuenta: los elementos se cansan rápidos
y a veces tienen que descansar mucho
hasta la próxima vez.
Y sé qué más estás pensando.
Guerras, guerras, guerras.
Pero incluso entre las guerras a veces hay pausas.
Firmes - la gente es mala.
Descansen - la gente es buena.
A la voz de firmes se produce devastación.
A la voz de descansen se construyen casas sin descanso
y rápidamente se habitan.
La vida en la tierra sale bastante barata.
Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo.
Por las ilusiones, sólo cuando se pierden.
Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo.
Y por si eso fuera poco,
giras sin billete en un carrusel de planetas
y junto a éste, de gorra, en un trobellino de galaxias,
en unos tiempos tan vertiginosos
que nada aquí en la Tierra llega ni siquiera a moverse.
Porque mira bien:
la mesa está donde estaba,
en la mesa una carta, colocada como estaba,
a través de la ventana un soplo solamente de aire,
y en las paredes ninguna terrorífica fisura
por la que el viento se te lleve a ninguna parte.
FORAMNÍFERAS
Pues sí, por ejemplo las foramníferas.
Vivían aquí, proque estaban, y estaban, porque vivían.
Como podían, ya que podían y eran capaces.
En plural, por plurales,
aunque todas por separado,
en su propia, porque propia,
concha calcárea.
Capa a capa, porque en capas,
el tiempo después las resumió,
sin entrar en detalles
porque piedad con los detalles.
Y he aquí que tengo enfrente
dos paisajes en uno:
un lamentable cementerio
de descansos eternos
o sea
sorprendentes rosas blancas,
salidas del mar, de un mar azul,
rocas que están aquí, porque están.
DIVORCIO
Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros
[descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa
[en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía - de acuerdo, llévate lo que
[quieras.
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción "y",
o ya separarlos con un punto.
Aquí, 2009 (Edición bilingüe :Bartleby Editores) traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano
lunes, 6 de diciembre de 2010
Poesía Contemporánea Iraní
Hace tiempo emprendí un buceo personal por la poesía iraní, en particular, y la poesía árabe en general. Me asombra, me conmueve, me deja en estado de plenitud y al tiempo, de desgarro, esa poesía en la que la cosmovisión permite encontrar la magia en todas las cosas, y también el dolor en todas las cosas. Es una poesía en la que nunca hay esplendor, porque siempre el poeta desgarra en sus versos el dolor por su tierra, por su historia, por el mundo en que, viva o no viva, tiene esas raíces que no corta porque, sino, dejaría de ser.
De la Antología de Poesía Contemporánea Iraní, extraje éste poema que me resulta tan signicativo y profundo en su brevedad, un poema en el que la metafísica abunda en los símbolos, en el que se habla mucho más en lo que no se dice, en los que penetra la sensibilidad del poeta en el lector, para abrirse como una flor en el interior, una flor con espinas.
El llanto del Manzano
Hushang Ebtehadj
Irán (1927-)
La noche se estaba poniendo,
entré y cerré las ventanas.
El viento estaba luchando con las ramas.
Entiendo, en este verso, la lucha del viento con las ramas, habla de la resistencia del hombre hacia aquello que es ineludible. Si no hay flexibilidad, esas cosas pueden quebrarnos, rompernos, desarmarnos y aún, arrancarnos de cuajo del lugar donde estemos parados y que podemos sentir nuestro, aunque nada lo es completamente.
Yo, a solas, en esta casa solitaria,
sentí la tristeza de todo el mundo en mi corazón.
La soledad reafirmada en el "yo, a solas, en esta casa solitaria". No es sólo su soledad, sino el vacío de una casa donde estamos solos, el silencio que habla desde fuera y desde dentro. Podemos habitar la soledad de esa casa con nuestra propia soledad y nuestras propias imágenes. Esa casa tiene nuestros muebles, nuestras ventanas, nuestro viento, porque al sentir tristeza, la siente por todo el mundo, y su corazón es un gigante que envuelve a la humanidad toda, al hombre luchando contra la adversidad.
De repeten sentí que alguien,
allá afuera,
estaba llorandoEsta imagen me recordó a la poesía japonesa, en su intensidad en esa imagen final: el llanto de la naturaleza en la flor de manzano. El llanto del hombre en la soledad. El llanto como expresión superlativa de dolor. Pero la luz de la mañana, también, permitiendo ver esa belleza surgida del dolor, lo que sobrevive a la lucha, lo que queda tras la tormenta, tras el viento, tras el desafío de continuar: lágrimas que se convierten en rocío, mañanas que devuelven luz a lo que nos ha desvastado.
Y nos reconstruimos, volviendo a florecer.
Disculpen, no sirvo para el análisis literario, sólo puedo hablar de lo que significa para mí la poesía, ésta poesía que recomiendo conocer, porque la poesía árabe es un universo de belleza y cuyos símbolos embelesan.
Abrazo a todos.
martes, 19 de octubre de 2010
SERIE B (Renacimiento,1998) de Karmelo C. Iribarren
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Cualquier persona que en alguna ocasión haya abierto un libro de poesía ( ya sea por casualidad o por decisión propia) e independientemente de si vuelve a repetir esa experiencia mil veces más o ninguna, suele empezar por el principio o sea por los "clásicos comunmente aceptados como tales". Desde pequeños nos enseñan que la poesía, en términos intuitivos, es aquello que Bécquer hacía con la rima o aquel lenguaje profundo que utilizaba Lorca en sus poemas para transmitirnos sensaciones que ni sabíamos que podíamos experimentar. Sin embargo ocurre que nada se queda en su sitio, todo cambia, no necesariamente para mejor o peor. De esta forma la finalidad de la poesía persiste (cualquera que sea esa meta tan abstracta) pero la forma de exponerla aparece modificada. De ahí que una persona que no esté dispuesta a aceptar una definición más amplia de "poesía" seguramente no encontrará nada que le pueda interesar en este libro de Iribarren en particular y en ningún poema suyo en general.
La poesía de Iribarren se podría considerar una especie de anti-poesía en toda la dimensión positiva que este termino pueda adoptar. Busca la simplicidad del verso de forma que su obra choca por su enfoque directo, fluido y sin pretensiones. Quizá donde más se puede apreciar la fuerza que mueve la obra de Iribarren es en el poema "Poética" que, como su propio título indica, nos ofrece una síntesis de lo que él considera poesía:
Poner una palabra
detrás de otra,
hasta llegar a la última.
Y cerrar con un
punto. Y que dentro
esté yo, o alguno
de vosotros,
o alguna. Haciendo
cualquier cosa
interesante.
Acostumbrados a unas estructuras más complejas en un principio nos resulta chocante descubrir que las cosas obvias también necesitan un medio de expresión. Iribarren presta atención a los detalles más rutinarios que se le esacapan a muchos poetas debido a su visión global del mundo que les rodea. El vasco no pretende demostrar nada ni decir algo más allá de lo que dice pero ahí es dónde reside su talento: consigue, con pocas palabras, expresar cosas que cualquiera de nosotros ha pensado miles de veces pero nunca ha podido formular. En otras palabras, logra sacar las obviedades de la sombra y desautomatiza la rutina permitiéndonos reflexionar, sin que nos distraigan los ruidos secundarios.
Ese estilo tan individual le otorga una particular ternura al tratar el tema del amor y de las mujeres como en "Eso era amor":
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;
y no sabía
a quién
darle las gracias.
Ternura que por el otro lado lo diferencia del poeta con el que quizá más semejanzas podemos encontrar debido a su recíproca influencia : Roger Wolfe. Este último,uno de sus mejores amigos en el mundillo poético, fue el que en un momento dado le dió a Iribarren el empujón necesario para seguir escribiendo y creer en que su forma de hacerlo era tan válida como cualquier otra.
Por el otro lado, y apoyándose de nuevo en el realismo simple que caracteriza al poeta, las relaciones personales, las casualidades diarias y los detalles forman una espiral alrededor de uno de los temas predominantes en su obra: la noche y la vida a su alrededor como en "Seguro que esta historia te suena", poema que también le da título a su antología:
Al fondo de la barra
una mujer; una
mujer en principio
como tantas: que fuma,
bebe, ríe, charla, y se echa
la melena para atrás;
ya digo, como tantas.
Hasta que su
mirada se cruza acaso
con la tuya
- o a ti te lo parece-,
y por un breve
instante
el tiempo se detiene,
y esa mujer es única,
y todo cambia,
y todo puede pasar.
-como sucede
casi siempre-
que no pase
absolutamente nada.
Nada es lo suficientemente relevante pero a su vez nada debe pasar inadvertido. Tanto en este libro como en su obra en general pocas veces nos podemos encontrar con un poema relativamente largo. Es la poesía del momento e incluso del instante pero que a pesar de eso conserva su esencia pasado el punto y final. Ya sea por lo conciso de su obra o por la impresión que causa de saber exactamente qué quiere decir en cada momento es muy complicado situar todos los poemas al mismo nivel. Sin embargo, cuando por alguna razón consigue dar con algo brillante da justo en la diana y lo sorprendente de la obra de Iribarren es que, a veces, esa diana es una simple frase o incluso una palabra.
Otro de los rasgos característicos de Iribarren es su matiz pesimista que después de todo no debería considerarse como tal ya que de vez en cuando muestra destellos de "aceptación amable" de la realidad. Como es natural las reflexiones sobre la juventud, el paso del tiempo y finalmente la vejez aparecen amenudo en esta obra confirmando de nuevo que a pesar de una clara diferencia en el discurso el fondo sigue siendo el mismo al que estamos acostumbrados a ver a lo largo de nuestra experiencia poética. Habla de la juventud con una particular melancolía tierna que no termina de ser tristeza, algo que se puede ver claramente en su poema "La edad de la inocencia" :
Ni Raquel Welch,
ni James Dean,
ni Jesucristo crucificado.
Mis sue os los veló Durruti.
Me despertaba
y ahí estaba él,
dándome ánimos:
Cualquier persona que en alguna ocasión haya abierto un libro de poesía ( ya sea por casualidad o por decisión propia) e independientemente de si vuelve a repetir esa experiencia mil veces más o ninguna, suele empezar por el principio o sea por los "clásicos comunmente aceptados como tales". Desde pequeños nos enseñan que la poesía, en términos intuitivos, es aquello que Bécquer hacía con la rima o aquel lenguaje profundo que utilizaba Lorca en sus poemas para transmitirnos sensaciones que ni sabíamos que podíamos experimentar. Sin embargo ocurre que nada se queda en su sitio, todo cambia, no necesariamente para mejor o peor. De esta forma la finalidad de la poesía persiste (cualquera que sea esa meta tan abstracta) pero la forma de exponerla aparece modificada. De ahí que una persona que no esté dispuesta a aceptar una definición más amplia de "poesía" seguramente no encontrará nada que le pueda interesar en este libro de Iribarren en particular y en ningún poema suyo en general.
La poesía de Iribarren se podría considerar una especie de anti-poesía en toda la dimensión positiva que este termino pueda adoptar. Busca la simplicidad del verso de forma que su obra choca por su enfoque directo, fluido y sin pretensiones. Quizá donde más se puede apreciar la fuerza que mueve la obra de Iribarren es en el poema "Poética" que, como su propio título indica, nos ofrece una síntesis de lo que él considera poesía:
Poner una palabra
detrás de otra,
hasta llegar a la última.
Y cerrar con un
punto. Y que dentro
esté yo, o alguno
de vosotros,
o alguna. Haciendo
cualquier cosa
interesante.
Acostumbrados a unas estructuras más complejas en un principio nos resulta chocante descubrir que las cosas obvias también necesitan un medio de expresión. Iribarren presta atención a los detalles más rutinarios que se le esacapan a muchos poetas debido a su visión global del mundo que les rodea. El vasco no pretende demostrar nada ni decir algo más allá de lo que dice pero ahí es dónde reside su talento: consigue, con pocas palabras, expresar cosas que cualquiera de nosotros ha pensado miles de veces pero nunca ha podido formular. En otras palabras, logra sacar las obviedades de la sombra y desautomatiza la rutina permitiéndonos reflexionar, sin que nos distraigan los ruidos secundarios.
Ese estilo tan individual le otorga una particular ternura al tratar el tema del amor y de las mujeres como en "Eso era amor":
Te veía
hacer esas cosas sencillasque tú haces
para que el mundo
entre en razón;
y no sabía
a quién
darle las gracias.
Ternura que por el otro lado lo diferencia del poeta con el que quizá más semejanzas podemos encontrar debido a su recíproca influencia : Roger Wolfe. Este último,uno de sus mejores amigos en el mundillo poético, fue el que en un momento dado le dió a Iribarren el empujón necesario para seguir escribiendo y creer en que su forma de hacerlo era tan válida como cualquier otra.
Por el otro lado, y apoyándose de nuevo en el realismo simple que caracteriza al poeta, las relaciones personales, las casualidades diarias y los detalles forman una espiral alrededor de uno de los temas predominantes en su obra: la noche y la vida a su alrededor como en "Seguro que esta historia te suena", poema que también le da título a su antología:
Al fondo de la barra
una mujer; una
mujer en principio
como tantas: que fuma,
bebe, ríe, charla, y se echa
la melena para atrás;
ya digo, como tantas.
Hasta que su
mirada se cruza acaso
con la tuya
- o a ti te lo parece-,
y por un breve
instante
el tiempo se detiene,
y esa mujer es única,
y todo cambia,
y todo puede pasar.
Todo.
También-como sucede
casi siempre-
que no pase
absolutamente nada.
Nada es lo suficientemente relevante pero a su vez nada debe pasar inadvertido. Tanto en este libro como en su obra en general pocas veces nos podemos encontrar con un poema relativamente largo. Es la poesía del momento e incluso del instante pero que a pesar de eso conserva su esencia pasado el punto y final. Ya sea por lo conciso de su obra o por la impresión que causa de saber exactamente qué quiere decir en cada momento es muy complicado situar todos los poemas al mismo nivel. Sin embargo, cuando por alguna razón consigue dar con algo brillante da justo en la diana y lo sorprendente de la obra de Iribarren es que, a veces, esa diana es una simple frase o incluso una palabra.
Otro de los rasgos característicos de Iribarren es su matiz pesimista que después de todo no debería considerarse como tal ya que de vez en cuando muestra destellos de "aceptación amable" de la realidad. Como es natural las reflexiones sobre la juventud, el paso del tiempo y finalmente la vejez aparecen amenudo en esta obra confirmando de nuevo que a pesar de una clara diferencia en el discurso el fondo sigue siendo el mismo al que estamos acostumbrados a ver a lo largo de nuestra experiencia poética. Habla de la juventud con una particular melancolía tierna que no termina de ser tristeza, algo que se puede ver claramente en su poema "La edad de la inocencia" :
Ni Raquel Welch,
ni James Dean,
ni Jesucristo crucificado.
Mis sue os los veló Durruti.
Me despertaba
y ahí estaba él,
dándome ánimos:
Nosotros
En resumen, ya sea por su siempre presente aire de no-poeta, su rabiosa sinceridad, o la universalidad de sus temas Iribarren transmite una cercanía muy difícil de encontrar. Su obra no exige un permiso especial, está abierta a cualquiera que decida bajar la vista a las páginas y nos permite leer poesía cuando pensamos que no es poesía lo que nos hace falta. Al fin y al cabo, como él mismo dice en "Poeta"
heredaremos la tierra.
Claro que yo era aún tan inocente
que ni siquera
me preguntaba cuándo.
En resumen, ya sea por su siempre presente aire de no-poeta, su rabiosa sinceridad, o la universalidad de sus temas Iribarren transmite una cercanía muy difícil de encontrar. Su obra no exige un permiso especial, está abierta a cualquiera que decida bajar la vista a las páginas y nos permite leer poesía cuando pensamos que no es poesía lo que nos hace falta. Al fin y al cabo, como él mismo dice en "Poeta"
"Mira, tío,
como sigas así,
escribiendo
en servilletas de papel
por los bares,
acabarán cargándote
el sambenito
de poeta,
ya verás.
Y luego,
a ver qué hostias
haces."
Escritos políticos y morales (Césa Salazar Bondy, Perú:1954-1965)
Entre los autores peruanos de todos los tiempos (con lo significativo que resulta descubrir la poesía de Perú), elijo a uno que no alcanzó el premio Nobel, como su compatriota Vargas Llosa, pero que sin embargo comparte uno de los lugares más destacados junto a él en la literatura peruana y latinoamericana. Y sin embargo, es casi un desconocido. Contradicción de los mapas literarios de nuestros tiempos, privilegio, asimismo, que estos mismos tiempos, con sus recursos tecnológicos, permite superar la falencia de no haberlo conocido antes.
Leerlo fue sentir el impacto de las entrañas de una cultura tan particular como la de su país, en el eje de la respiración.
Sebastián Salazar Bondy no fue solamente poeta. Fue, en todo caso, un hombre comprometido con su tiempo a través de una producción literaria que abarcó la narrativa, la crítica, el periodismo, la dramaturgia y, por supuesto, la poesía.
No me siento capacitada para hacer una crítica de su obra, sólo ofrezco una semblanza para que, cada quien, ahonde en ella. Y en ese contexto, puedo decir que la figura desgarbada de Sebastián Salazar Bondy atrapa a través del sepia de la fotografía que acompaño, que habla tanto de él, del mismo modo que atrapa su obra toda.
El presente poema, que considero caracteriza el pensamiento de Salazar Bondy, forma parte de "Escritos Políticos y Morales", (Perú, 1954-1965) digitalizado por la Universidad Mayor de San Marcos y que podrán consultar aquí y bajar en PDF.
Considero una misión el transmitir al mundo la obra poética de los autores latinoamericanos que escapan a los acotados límites que han fijado los programas universitarios europeos, puede que éste sea un camino que se abre para que alguien conozca a este autor indispensable para comprender la identidad peruana en particular, en el marco de la cultura latinoamericana en general.
Una de mis poesías preferidas, sin dudas, esta "Confidencia en Alta Voz"
Pertenezco a una raza sentimental,
a una patria fatigada por sus penas,
a una tierra cuyas flores culminan al anochecer,
pero amo mis desventuras,
tengo mi orgullo, doy vivas a la vida bajo este cielo mortal
y soy como una nave que avanza hacia una isla de fuego.
Pertenezco a muchas gentes y soy libre,
me levanto como el alba desde las últimas tinieblas,
doy luz a un vasto campo de silencio y oros,
sol nuevo, nueva dicha, aparición imperiosa
que cae horas después en un lecho de pesadillas.
Escribo, como ven, y corro por las calles,
protesto y arrastro los grillos del descontento
que a veces son alas en los pies,
plumas al viento que surcan un azul oscuro,
pero puedo quedarme quieto, puedo renunciar,
puedo tener como cualquiera un miedo terrible,
porque cometo errores y el aire me falta
como me faltan el pecado, el pan, la risa, tantas cosas.
El tiempo es implacable como un número creciente
y comprendo que se suma en mi frente, en mis manos,
en mis hombros, como un fardo,
y pertenezco al tiempo, a los documentos, a mi raza y mi país,
y cuando lo digo en el papel, cuando lo confieso,
tengo ganas de que todos lo sepan y lloren conmigo.
a una patria fatigada por sus penas,
a una tierra cuyas flores culminan al anochecer,
pero amo mis desventuras,
tengo mi orgullo, doy vivas a la vida bajo este cielo mortal
y soy como una nave que avanza hacia una isla de fuego.
Pertenezco a muchas gentes y soy libre,
me levanto como el alba desde las últimas tinieblas,
doy luz a un vasto campo de silencio y oros,
sol nuevo, nueva dicha, aparición imperiosa
que cae horas después en un lecho de pesadillas.
Escribo, como ven, y corro por las calles,
protesto y arrastro los grillos del descontento
que a veces son alas en los pies,
plumas al viento que surcan un azul oscuro,
pero puedo quedarme quieto, puedo renunciar,
puedo tener como cualquiera un miedo terrible,
porque cometo errores y el aire me falta
como me faltan el pecado, el pan, la risa, tantas cosas.
El tiempo es implacable como un número creciente
y comprendo que se suma en mi frente, en mis manos,
en mis hombros, como un fardo,
y pertenezco al tiempo, a los documentos, a mi raza y mi país,
y cuando lo digo en el papel, cuando lo confieso,
tengo ganas de que todos lo sepan y lloren conmigo.
domingo, 17 de octubre de 2010
EL RETORNO (1955) de Jose Agustín Goytisolo
La primera toma de contacto con la lírica de Goytisolo sorprende por su sobriedad, su mesurada intensidad en las propuestas y una cuidada ordenación de llantos, sentimientos encontrados y desesperación en la meditada y garabateada temática del libro.
En realidad este primer libro podría llamarse El retorno de Julia Gay, madre del poeta que se vió segada por un bombardeo en 1938 cuando éste contaba sólo 10 años; la idea del regreso de su imagen o su recuerdo o su ausencia va oprimiendo las páginas de la obra, enterneciendo sus potentes paisajes y adormeciendo alucinaciones y visiones que quieren aferrar esos instantes de la memoria con un pulso desolado y herido.
Un díficil tema el de la pérdida tras la muerte y más si ésta ha acontecido de un modo tan inesperado, embrutecido e injusto... 21 secuencias en que el poeta va trazando círculos en trono al ser perdido desde las múltiples perspectivas con que se puede digerir la tragedia.
Abre "Sobre vosotras aves" un pórtico sucinto, sobrio donde el poeta clama, pide y llora ''un espacio para tanta muerte'', le sigue "Cae la muerte" casi un ejercicio del instante y que queda algo cojo sobretodo respecto a su precedente, "Al lado de los vivos" aporta una interesante metáfora respecto al olvido y a la vergÜenza que desataron estas aberraciones, este estúpido derramamiento de sangre. "Salud abandonados" parece arremeter contra la representación misma de su anhelo; en todos estos y en los que quedarán por venir el poeta cuelga siempre la palabra muerte de forma insistente, obsesiva, como escondite, como refugio o simiente. "Cercada por la vida" cierra este primer grito, con algunos de los versos más enamorados y terribles de la poesía española ''Donde tu no estuvieras / como en este recinto cercada por la vida / en cualquier paradero conocido o distante / leería tu nombre'', brutal, emotivo, uno de los poemas más acertados y perdurables.
Recuperamos la solemnidad con el "No en tu casa" una especie de descripción metafórica de los hechos con versos enrevesados y contundentes como ''Y sucedió sin aire / sin luz que por tal odio / la multitud de afanes le dio sentencia y forma''. "Por los bastardos" es una especie de justificación donde el poeta adeuda ese valor de dar testimonio donde se asimila a perdedores, luchadores de la verdad, incluso ''por todos los mal nacidos de la tierra / estás sólo presente en mi recuerdo''; con "El silencio profanado" el poeta ataca a los ritos cristianos con ironía tachándolos de perturbadores de ese plazo de paz con versos contundentes como: ''Lo que mis maldiciones valgan / es difícil saberlo. No espero / mucho de ellas. / Pero aún así es hermoso alzar los labios / -oliendo a vino triste- / y pronunciar las frases del ritual / blasfemo'', a recuperar. Increíble elección toma el autor en "Sabemos el papel" donde sale de su estado de sufrimiento y reflexiona y se graba desde la distancia del espectador o del analista relativizando el impacto de hecho tan angustioso ''Sucede siempre igual: / una mujer que muere un ser contiguo/ que maldice y pregunta... / ¡ Hemos vivido ya nuestra existencia / tantas y tantas veces!'' y acaba con ese estremecimiento de ''Alguién debe de aplaudir desde algún sitio'', maravilloso. En cambio "Como la piel de un fruto" no deja de ser un ejercicio sentimental comprensible sin nada con lo que abanderarse aunque destila ternura por los cuatro costados, cierra esta segunda oleada otro poema increíble que nos obliga a hacer una parada "Un sitio entre las rosas" que parece una especie de confesión íntima a su madre, una reunión de elementos conformantes de la posteridad y del recuerdo tan anhelado, vamos a desleír su contenido:
''Arrebatada por el odio
disuelta en el dolor absoluto de las cosas
me dejate una herencia de suspiros.
Como tú sufro por los días
que han de venir por los males que acechan
por los niños que claman su turno
en nuestra sangre.
Desde este lado se puede aún pensar
en lo que nos aguarda.
en lo que por las noches se fragua
al margen de los sueños.
Es hermoso soñar como un puente
de la vida a la sombra: sonreír
ser objeto de luchas enconadas...
Si amanecemos viejos comenzamos
el mundo una vez más. Con el jabón del alba
la máscara aparece.
Pero tú ya acabaste. Desde aquí mis deseos
te procuran un sitio entre las rosas.
No sé lo que será de mis deseos.''
Un nuevo tono, una nueva intimidad nos asalta con ese tan personal "A ella y a ti os pregunto" donde también implica a su hermano y que aún imperfecto es tan arrebatador, tan sentido, tan vivido que no podemos dejar de salpicar algunos momentos: '' De ella de mí de todo / te separaron. Pero el tiempo / te ha devuelto a su abrazo. / A ella y a ti os pregunto / si es posible que todo lo que amé / sea sólo un engaño.'' rematando ese obsesivo auxilio y desolador embargo con las últimas estrofas ''Pero no importa. Vivo / sobre las ruinas. Amo / Decidme sí decidme / -aunque no pueda oírlo / aunque no lo crea- / que nada ha terminado.'' que todos tantas veces hemos susurrado ante la fatalidad. Parece pues que en esta nueva incursión el poeta empieza a apuntar detalles, a colorear los esbozos de grafito con excursiones de realidad, datos... haciendo más presente, más directas sus vivencias así en "Como páginas lentas" confiesa ''Aquel año se me ha quedado muerto / en el corazón / clavado en la memoria'' o en el sencillo y delicado, casi cotidiano "Una palabra sola" evoca la intermitencia de ese vacío, de esa fútil espera, de la lamentada rutina donde ''No entendimos entonces el regalo / total de tu presencia: ver / escuchar una palabra sola'' o el inocente "Nombre de mar" donde el niño susurra sollozante ese sempiterno ''Tenías que volver'' y va más allá recordándonos el auténtico estallido de realidad o mejor de consciencia de auténtica realidad que la muerte nos depara ''Nosotros en secreto negábamos tu muerte / como se niega un dios'' y nos paraliza del todo entumecidos con una de las mejores evocaciones de toda la poesía española, ay qué "Mujer de muerte":
''Lo que tú hubieras sido
ha quedado en el aire
perdido para el tiempo.
Las cosas que no hiciste las canciones
que nunca cantarás
los días nuevos
que te correspondían
los deseos
la rueda de las voces abiertas en tu oído
toda tu larga sombra proyectada al futuro.
Porque escucho el sonido falso de mi moneda
el chocar contra el mármol
de tu terrible ausencia
te amo mujer de muerte.
¡Ah lo que hubieras sido!''
Quién no ha recitado estos pensamientos en su interior ante la irreparable pérdida. Ya siguiendo este nuevo hemistiquio que hemos ido perfilando con la lectura "No dejes no" nos deja completamente tocados con uno de esos trances de herida e indescriptible intimidad, un espejo donde nos encontramos al creador llorando, destrozándose de impotencia y dudas suicidas ''Tacto febril amor cuando en las noches / conversas con mi piel cuando apareces / brotando entre los cuerpos cotidianos / deshaciéndote en golpes / no dejes no que las primeras luces / empañen mi contorno / que la palabra rompa este momento / de comprensión total''. "El jardín era sombra" vuelve a acercarse a recuerdos, sabores perdidos, frases de cariño y cuidados maternos; también "La fogatas" retrotrae esos momentos cotidianos en aquel tiempo tan corpóreos y ahora tan desesperadamente necesarios hasta el punto que el observador rasca y agudiza su troceada memoria hasta sosegarse con palabras de alivio. Después de estas escenas añejas y pasadas el poeta torna de nuevo a su dolor con el nervioso y rendido "Tu mirada hacia el fondo" del que recupero ese ''¿Qué qué qué? ... En el odio en el sueño en la alegría / en el abrazo del amor -¿qué qué?- / a través de mi cuerpo / tu mirada hacia el fondo se mantiene.'' que me desviste de toda distancia, del privilegio de espectador o tímido lector y yo también recupero ese preguntar incesante, desbocado, fuera de sí hasta que "Cuando todo suceda" amanezca con la imposible reunión, la redención sesgada, el deseo niño de reencuentro y lágrimas de deuda que lo disfrutéis:
''Digo: comience el sendero a serpear
delante de la casa. Vuelva el día
vivido a transportarme
lejano entre los chopos.
Allí te esperaré.
Me anunciará tu paso el breve salto
De un pájaro en ese instante fresco y huidizo
que determina el vuelo
y la hierba otra vez como una orilla
cederá poco a poco a tu presencia.
Te volveré a mirar y a sonreír
desde el borde del agua.
Sé lo que me dirás. Conozco el soplo
de tus labios mojados:
Tardabas en llegar. Y luego un beso
repetido en el río.
De nuevo en pie siguiendo tu figura
regresaré a la casa lentamente
cuando todo suceda.''
Una obra como se ve digna de recuperar y muy ilustradora y aún más alumbradora de esos estados de agonía y hundimiento personal y espiritual; Goytisolo volvería a rascar en su superficie de niño este recuerdo con Final de un adiós (1984) 29 años después cerrando esas lágrimas dejándolas al vuelo de la eternidad.
Fue accésit del premio Adonais en 1954 y editado en 1955 por Ediciones Rialp
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